miércoles, 22 de abril de 2009

Callejeros sin vergüenza: promociona su nuevo show con las muertes de Cromagnon


Este blog tiene claramente una postura frente a Cromagnon, Callejeros, Pato Fontanet, Chabán, los 196 muertos y los cientos de personas que quedaron marcadas psicológica o físicamente de por vida. La (nula) creatividad –está demostrado en la discografía de Callejeros- del cantante que peor imita la voz del Indio Solari es pobre, pero su capacidad por provocar parece no tener límites. Después que 196 personas de su público murieran intoxicadas por el humo de un incendio que comenzó por el encendido de candelas y bengalas –de las que él mismo se jactaba en las gacetillas de prensa que firmaba Aldana Aprea, hoy productora de MTS-, ahora invita a sus seguidores en clave judicial.
Mientras él y sus compañeros de banda afrontan un juicio para esclarecer las responsabilidades en la conocida mediáticamente “tragedia de Cromagnon”, el beneficio de la libertad les permiten seguir organizando shows –a los que cada vez confluye menor cantidad de público- y sacando discos, que ya no son un éxito de ventas. Tal vez por eso, por la poca gente que los va a ver y porque el disco no se vende, Fontanet tuvo una idea superadora. Superadora de todo límite entre ser sensato o un hijo de puta. El del buen y el mal gusto. El de la vergüenza o la desvergüenza.
No es difícil imaginarse al joven de Villa Celina que se deja crecer la barba para aminorar su papada, buscando entre torpes metáforas una nueva canción testimonial y toparse con la idea de promocionar un show de una manera distinta. “Hagamo’ esto”, les debe haber contado a sus cómplices en Callejeros. Y salió nomás. Los responsables de que miles de personas los vieran en Cromagnon la noche fatal del 30 de diciembre y otras –porque el público los iba a ver a ellos, no a Chabán ni a las banduchas que tocaban antes- ahora promocionan la fecha de mayo en Santa Fe con la jerga judicial.
Claro, acostumbrados a fojas judiciales, pasillos de tribunales, abogados que les aconsejan el discurso,  los creativos Callejeros se toman con humor la causita de las muertes en uno de sus shows ¡Sí! ¡Callejeros se ríe de todo! Invita a la gente a su nuevo show mediante la imitación de un folio judicial, con el sello de l “Juzgado de los invisibles” que inventaron para el último disco y que es la portada de su web oficial donde únicamente se aclara donde se compra (¡la guita, la guita!) la entrada para el show ingeniosamente promocionado.
Estaría bueno que el próximo brain storming esté supervisado por alguien dueño de un sentido del humor menos brillante que el de Fontanet. Alguien que pueda evitar que la próxima gacetilla salga escrita en clave de acta de defunción, o que para el próximo cumpleaños no se les ocurra un show para festejarlo con una entrada en la que aclaren que la torta va con “velas” y que los que quedaron impresionados  por las “candelas” del 30 de diciembre, no vayan. ¿Por qué en vez de bolsita de cumpleaños a la salida no regalan bolsas negras, con cierre y con la tipografía de la banda una inscripción tipo “la morgue callejera”? 
Callejeros no tiene vergüenza, ni se siente culpable de nada. Como si los que se murieron hubiesen sido 196 boludos que cruzaron la calle y sistemáticamente los colectivos que antes pasaban por la puerta de Cromagnon los hubiesen atropellado. Como si ellos se hubiesen enterado ese día que los que siempre los iban a ver, el grupo de los más pelotudos, prendían bengalas. Como si no supiesen que en un lugar cerrado, por sentido común, no se puede prender fuego. Como si fuese posible no hacerse cargo. Como si fuera posible utilizar todo eso para llevar más gente a tu próximo show.

lunes, 2 de febrero de 2009

The Fujimoris y el hipnótico tunel del tiempo

Primero el contexto. La banda que cierra son los Peyotes y el lugar el Tío de Burzaco. Si Leonardo Favio quisiese recrear de algún modo a los mods de los años 60 en la Argentina, no tiene más que esperar que se repita la fecha para hacer el casting. Las chicas, un reflejo de las fotos de sus madres o tías, con vestidos, accesorios y cortes de pelo muy sixties y los chicos con las patillas largas y el pelo largo hasta donde las instituciones dejaban que creciera hace cuarenta años atrás: es decir, el flequillo hasta las cejas y un “casco” de pelo que les agiganta las cabezas. Sí, el público era la escenografía de una noche de garage-punk, o música beat aggiornada, para no utilizar eufemismos.
Los primeros en salir a la escena del Tío fueron The Fujimoris, una banda muy bien equipada con bajo, batería, guitarra y un sintetizador que hacía maravillas. De esas teclas, entre otros, salía el sonido típico del hammond viejo, ese que le da clima a este tipo de música. La melodía hipnótica que se cuela entre la guitarra y el bajo que generalmente se apoyan por contrapuntos. La batería, una firmeza notable. The Fujimoris, son una buena banda de sonido que se ahorra las palabras para ofrecer un viaje por esa extraña senda del punk y la música beat. Un viaje interesante entre la psicodelia y la distorsión, sin palabras.
El show comenzó pasada la medianoche y una pantalla gigante le daba (más) contexto al asunto, con la reproducción de imágenes de peliculas del 50 y 60, de esos intentos por inocular al público lo perverso de la marihuana –gente que pita descontrolada y pierde el control de sus vidas-, desnudos de Betty Page y otros íconos de mediados de la década del siglo pasado.
El cuarteto no se le escapa una palabra. Apenas un “je” “je” que contagió al público en el único estribillo de intervención vocal. El resto, exclusividad de los instrumentos. Por lo general, por características del género, la línea de bajo de la mayoría de las composiciones constituía el alma de tema. La guitarra, una Les Pauls conectada a los pedales necesarios para lograr el sonido en cuestión, acompañó a la banda sin sobresaltos. La batería, está dicho, fue uno de los puntos más altos del grupo, junto con las teclas que dieron el ambiente especial al show, cuando no se sumaba con otra Les Pauls… o con los dos instrumentos al mismo tiempo.
En poco menos de una hora “El marto Sanz” (bateria y coros) “Leandro dirty Sanchez” (bajo y coros), “Juanito Dinero” (guitarra) y Agustin Casola (sintetizador, guitarra) abrieron una noche que seguiría con los Latexx y luego con Los Peyotes. Por esas cosas del veddettismo roquero, por más indie que se precie, la noche no fue más fluida: al finalizar The Fujimoris, desarmaron los fierros de la bata para la siguiente presentación y cambiaron el banquito incómodo de madera por una banqueta convencional para el siguiente baterista… Te Vi en Vivo, entonces, se fue.

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Show: 30 de enero
Lugar: Tío Bizarro, Burzaco
Para escuchar y ver:
http://www.myspace.com/thefujimoris
http://www.fotolog.com/thefujimoris
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lunes, 20 de octubre de 2008

Sentir la importancia


La sensación de estar frente a una banda importante no sucede en cada show. Cierta vez, 15 o 16 años atrás, me topé primera vez con esa impresión. Fue en un bar pegado a las vías de la estación de Temperley, que después se convirtió en escenario de referencia para las bandas del Sur y las que quisiesen conquistar ese bastión. La banda era Bersuit Vergarabat, con una formación algo parecida a la actual, o en su defecto Gustavo Cordera con una guitarrita o acompañado por Juan Subirá. Esa vez, hace mucho, me di cuenta que si el destino no le tenía preparado un buen pasar a aquella banda, yo tendría que recordarla bien para hacer justicia y que no se olvidara su huella.

El sábado, otro show me llevó a un lugar cerca de las vías del Roca, lindero a la estación de Banfield. El Galpón. Un espacio cultural de la lúgubre calle Vergara que, casualidad, igual que en aquel bar de Temperley, colgaban obras plásticas de las paredes.

En el escenario no estaba ni el Pelado, ni Subirá, ni la Bersuit. Estaba El Abuelo para dar un show en un lugar distante al circuito de rock convencional de la zona Sur y celebrar un trabajoso periodo de camino que los tiene por diferentes escenarios desde hace 10 años. El Galpón parecía tomado por la banda para llevar a cabo su propósito. Tenía una barra y un escenario muy pensado y atípico para una banda autogestionada: una suerte de atrio gigantesco para contener la batería, dos escenarios al costado para bajo y violín y una tarima en el nivel inferior para las dos guitarras y la voz. El Abuelo tocó sobre su propia escenografía.

El comienzo del show tuvo un condimento que hubiese hecho crispar al viejo Spinetta, que no tolera a su público cantando sobre sus temas. La gente reconoció la ausencia de luces generales y el encendido de los tachos de color sobre el escenario como la señal de largada: “Ríe cuando ríe; Ríe ja, ja ja” cantó el público con el tempo justo y la templanza en sus gritos. La voz de la masa retumbaba con firmeza y Pollo, el cantante, parecía extasiado haciendo lo mismo, hasta que el resto de la banda comenzó, en clave de proto-cumbia, la intro del tema. ¡Buenas noches, Banfield! Gritó el cantante y comenzó La Ira de Pierrot, eléctrica, con las dos violas rabiosas abriéndose paso.

Siguió Pozo Ciego, Caño de Escape y Pedro, tres que suelen estar en casi todos sus repertorios. Llegó el turno de Mandarinas y Gris Llanto, anunciado como el primer tema de El Abuelo, o a caso la creación que antecedió al comienzo. Como contraposición, llegó el turno de la última pieza, inédita hasta el show del sábado: Magda y los Piadosos, un temazo que no tiene referencias musicales a las tantas que El Abuelo recurre para con sus composiciones. El público se dedicó a escuchar y las caras y gestos de aprobación para con la novedad, fueron auspiciosos.

Con ese clima entró Elegía del Cautivo, otro viejito que hacía tiempo no sonaba, para seguir con la increíble Como Una Gorgona y romper el clima con ultra hard core breve de Por Vos Hubiese Cometido el Más Atroz de los Pecados y darle lugar a Considerata y Milonga a tu presencia, dos ausentes en los últimos años. Ahí un recreo, obligado por el calor y para darle un respiro al agitado público. Tras el impasse, la armónica que tanto hacía que no se escuchaba para No Tiene Sentido y pasar a Lúdica y Febrero. Luego la versión de Penumbra –¡que tema!-, el rabioso Fardo, Púas, el infaltable Hipólito y el cierre con Bomba. Después el obligado bis con una versión combinada de Marzo y Tu Rock Loco, al mejor estilo George Martin con el disco Love aunque con la simpleza de dos temas muy parecidos en su estructura, claro. Después, El Abuelo le bajó la cortina a la noche.

Al margen del show aniversario en particular, El Abuelo le demostró a los presentes -y por los ecos de estos- que es la banda más importante del Sur, tal cual pregonaron con la leyenda en la campaña gráfica de promoción. A juzgar por lo interesante de su música –un oasis en un contexto de reiteradísima búsqueda Rolling Stone- y la complejidad de las letras, El Abuelo es más que la banda más importante de una zona geográfica. Es el eslabón perdido del rock argentino. Después de Los Visitantes, acaso la última de las bandas que siguieron una línea que persiguió la excelencia lírica y musical, no surgió otra que cantara con compromiso, desamor, ternura, ironía u otras cuestiones costumbristas o existenciales que cuidara los detalles musicales y de escritura como lo hace El Abuelo.

Hace poco tiempo, en el estadio de River, me sorprendí mirando un show de aquella banda que me cautivaba al lado de las vías del tren cuando era adolescente y me regocijó no haber tenido que encargarme del trabajo de impedir que se borren los rastros de sus huellas. Seguramente, alguien se habrá jurado impedir que El Abuelo pase al olvido si el destino no es generoso con él. A juzgar por esa primera sensación que me brindó la banda del Pelado y la misma que me despabiló en El Galpón escuchando a El Abuelo, no va a ser falta que nadie se tome el trabajo de recordarlo.
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Show: 18 de octubre
Lugar: El Galpón, Banfield
Para escuchar y ver:
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domingo, 12 de octubre de 2008

Muerto el Rey, viva Gurú


"¿Cómo están tanto tiempo? acá estamos de nuevo, con algo más de panza y algunas canas". Eso fue lo primero que dijo Peyo mientras Gurú tocaba la introducción instrumental del primer show de la banda, que en realidad es la continuidad de una que tuvo un parate casi cinco años. Así es, Rey Gurú volvió para dejar de existir como tal y con la mayoría de los integrantes originales y sin reemplazos por las ausencias de quienes ya no forman parte dar a luz a Gurú.

No volvió Rey Gurú. Nació Gurú, de la mística que dejó aquella banda. Es una vuelta, pero no tanto. Porque Gurú no se deja llevar por los "ritmos latinos" con los que se promocionaba Rey Gurú y tiene como carta de presentación 11 temas nuevos, con mucha distorsión. "Estamos un poco más roqueros", fue lo segundo que dijo Peyo antes de largarse con "Serás Nada", la primera muestra de la producción. "Todo lo que quisiste ser, no es nada. Todo lo que sos, es y será", dice (si la memoria no falla) el tema. Ese y los otros 10 inéditos no sólo musicalmente se diferencian de RG, sino que en las letras se evidencia un crecimiento fundamental respecto a la temática que antiguamente abordaba la banda. La única cuenta pendiente, un vicio común de varios compositores: eso de cantar de tú, en lugar de vos.

El Club el Fogón de Mármol fue testigo de la vuelta/debut de Gurú y 20 temas no fueron suficientes para el público que esperó con ansias el show. "Lo que más quieres" fue el número cuatro de la lista y el primero de la vieja camada de temas. El público respondió con algo de emoción: "Che, ustedes también están más viejos", tiró Peyo desde arriba, ante la tímida respuesta de la masa. Ese tema y los otros siete viejos, fueron prolijas reversiones que conservaban el espíritu de algún riff o melodía, pero que Gurú se esforzó por cambiar. Y no alcanzaron los 20 temas, porque el público pidió más. Y así salieron sin ensayo otros tres, con "Ray Pool" como antídoto para la ansiedad de la gente, y El Ojo Blindado de Sumo. Pero vamos por partes.

"Toda la vida cebolla, masticando y nunca tragás; todavía la veo en la sopa", es una estrofa saliente de "La vida Cebolla", otro nuevito. Además de dejar demostrado que Gurú es una banda roquera, se escapan fraseos típicos del tango -la voz de Gurú también es la de Astilleros, una típica de tango- y los clásicos sonidos guturales que otorgan clima a los temas y ciertas cercanías con Palo Pandolfo. Un combo genial.

Además de Peyo, la banda la completan Cui Puñales, Diego Samames, Hernán Lezak, Juan Manuel Dibur, Juan Ignacio Restuccia. En el show del fogón, acompañó Nano Campoliete, en guitarra y acordeón. "María", Cabrón", "Aborigen", "Bobo Shi" y "Ponele Pared" fueron algunos de los clásicos que sonaron y en especial estos tres, que fueron seguiditos, encendieron a la gente. "Volvimos para reavivar la llamita que dejó Rey Gurú. Perdón, no hubo que reavivar nada, porque la llama estaba encendida: son ustedes", ofrendó Peyo al público que bailó y cantó con una especie de nostalgia sin melancolía.

Al margen del micrófono principal y las descargas eléctricas que sacudieron en los primeros 20 minutos a Peyo, la banda sonó con la fineza y prolijidad de pocas (apenas un pifie en un tema, con rápida resolución y sincero "vamos de vuelta" sin que la banda dejara de sonar) y sin acoples. Un set prolijísimo y promesa de vigencia para Gurú.

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Show: 11 de octubre

Lugar: Club El Fogón, Mármol

Para escuchar y ver
(shows en vivo, no hay nada en la web)

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lunes, 8 de septiembre de 2008

¿Cover o no?

Hay veces que uno no sabe si la banda que está escuchando le gusta o no. Son esas veces en las que el auditorio necesita alguna señal extra para saber si pide otra cerveza para seguir charlando, o pedirla para dedicarse a escuchar y disfrutar. Tracy Lord tiene unos cuantos años recorridos y no por eso completa su set con temas propios. Los de Pearl Jam son los que mejor reflejan su gusto musical, pero también se animan a Ramones y hasta los super clásicos y reiterados blues que no pueden terminar de otra manera, con esa escalita de semitonos que invita al sube y baja de la cabeza mientras pierde el tempo. Esa que inevitablemente se tararea tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan.....tan-taaaaaaaaannnn.
Raro, entonces, que una banda con ocho años de ruedo no tenga bien definido su estilo a partir de un rico ADN de influencias. El show de Dublin del jueves 4 fue, al menos, raro. Porque no se trataba de una banda de covers, aunque los hacía y por consiguiente cuando intentaban con uno de su propia producción, el clima bajaba.
Más aún, cuando las intervenciones de la voz principal abordaba al público para darles ese extra a los desconocidos que todavía no sabían si les gustaba o no la banda. La voz de Tracy Lord se esmeró en hacer en escena todos los cliches del rock: cerveza en el escenario, dirigirse al dueño del boliche para bromear, no escatimar en "puto", "homesexual" para hacer chistes y forzar la imagen del roquero reventado. Uy, Pomelo ya existe.
La banda, eso sí, suena bien. El bajista principalmente es muy bueno y todos muestran versatilidad para saltar de un estilo al otro sin dejar rastros de la influencia que pasó. Con dos discos en su carrera y una mayoría de letras que no caen en la mediocridad –aunque sí algunos de los adelantos escuchados en Dublin- Tracy Lord toca sin prejuicios en donde sea. Basta con echarle un vistazo en las páginas de sus seguidores, para ver que no solo son años de trayectoria, sino kilómetros de escenario. Que no es poco.

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Show: 4 de septiembre
Lugar: Dublin, Lomas de Zamora
Para escuchar y ver
http://www.tracylord.com.ar
http://www.youtube.com/lostracylord
http://www.desconexionclub.com.ar
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martes, 24 de junio de 2008

El mundo está lleno de hijos de puta...

Nunca supe si iba a contaminar el blog con una nota dedicada a los garcas del rock. Me parecía injusto sindicar con una foto a un solo garca de todos los que arman fechas, programan y son dueños de boliches. ¿Quién es más garca que otro? ¿Cómo saberlo?

Bueno, hoy llegó a mi casilla un mensaje con la propuesta de un patriota de los tantos que hay, que quieren que "esto del under" camine. Un mecías que escribió con la misma certeza que las iglesias televisivas imponen ese "pare de sufrir". Un tal Gabriel Granato que convoca a un "scouting de bandas" para "darle la oportunidad" de "participar de algo de gran envergadura" ¡Que mostro!

Pero eso no termina acá, las cuatro bandas finalistas tendrán "acceso a tocar en el Vans Rock and Ramp" y la ganadora "la posibilidad de grabar un disco". Enseguida pensé que este muchacho era un capo, así que abrí las bases que adjuntó en el mail. Ahí me di cuenta que en realidad, es uno de los que está mencionados en la columna naranja de la derecha, en el editorial que justifica este blog. Lean con atención como su propuesta:

"Participaran 120 bandas", anuncia en el primer punto y aclara que tocarán entre julio y septiembre en Unione e Benevolenza, los jueves y domingos. "Las Banda GANADORAs tocaran en el Festival VAns Rock n RAmp que se hara el 4. de octubre o el once a confirmar .junto a bandas internaconales", dice textualmente (así, en serio, con esas faltas de ortografía poca precisión y errores de tipeo).Después detalla el premio suculento, el de la grabación del disco. Parece que en realidad, se trata de una grabación en vivo en Unione, aunque "mescaldo" (sí, posta, escrito así) en estudio. Pero bueno, el plato fuerte es el del final. No merece interpretaciones, dice así:

"- REQUISITOS:Una Matricula unica de 350 pesos.( se les daran 35 entradas a cada banda)invitacionGeneros : Skate ROCk, Punk rock, Rock , pop.Alternativo,.etc." Por culpa de esta gente –el organizador, el que le alquila el local y las bandas que se prestan a esto- el circuito de bandas emergentes está como está. Alguien podrá decir que el tipo que alquila el local no tiene nada que ver. Sí, Gustavo Vázquez, el tipo que explota el sótano y el salón Dorado de Unione e Benevolenza dice ser músico y canta en una banda. Si comercialmente se presta a este tipo de cosas, comulga con el espíritu del emprendimiento del garca que me mandó un mail y espera levantar 42.000 pesos, a razón de 120 "matriculas" que pretende cobrar.

Pero este Granato no está solo, eh. Acá un listadito de los que me acuerdo además del antes mencionado Gustavo Vázquez: Matías Merlo, Sebastián Gómez, Inti Raymi, El Porteño... Si señor, el mundo está llenos de hijos de puta y hoy especialmente está llena la ruta.

sábado, 7 de junio de 2008

Rock sin fronteras

Nada de voces femeninas frágiles ni aproximación al pop por abundancia de pollera. Eruca Sativa es un power trío con cupo femenino en mayoría y una fuerza bien marcada que pide a gritos evitar diferenciación de géneros sexuales. Guitarra, bajo y batería, distorsión precisa, una base aceitadísima, una voz supera afinada muy particular, acompañada de cortes milimétricos son la esencia de una banda sin desperdicios ni fronteras.
La formación tiene a las dos chicas al frente y detrás asoma el baterista, único representante masculino en la banda gestada en Córdoba que desde hace unos meses se instaló en Buenos Aires para abrirse un camino y grabar un disco. Al aire libre a una cuadra de caminito, Eruca ofreció su mejor carta de presentación en vivo.
"No quiero enmudecer (…) ni desaparecer bajo la sombra de la vida que no fue" canta Lula Bertoldi en Enmudecer, uno de los grandes temas que el trío tiene en su repertorio. La clara referencia vocal que tiene en Axl Rose, de los Guns & Roses, es apenas una inspiración sutil para lograr un estilo propio. El bajo de Brenda Martín –que se encarga dulcemente de los coros- se entiende a la perfección con la batería de Gabriel Pedernera, a quien es difícil encontrarle un golpe a destiempo.
Eruca Sativa mostró en La Boca un show tan prolijo como las grabaciones que muestra. Letras precisas y emotivas que se enamoran de la armonía que logra la banda. El trío está compuesto por músicos de larga trayectoria dentro del rock cordobés. Lula formó parte del proyecto Lucila Cuevas que por estos días cuenta con mucho renombre, Brenda compartió con Lula otras bandas, igual que Gabriel, tocó en Armando Flores, la más vieja de las bandas roqueras de córdoba y además cuenta en su haber algunos logros como haber terminado séptimo en la extensa búsqueda de bateristas que Divididos encaró el año pasado. Presentaciones personales aparte, Eruca Sativa es un grupo que merece ser escuchado y respetado.

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Show: 24 de marzo
Lugar: Caminito, La Boca, Buenos Aires
Para escuchar y ver:



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